Ecos centrífugos en España. La evolución de los acontecimientos está cogiendo derroteros revisionistas para un Madrid sobrerrepresentado por la tectónica de placas resultante del régimen’78. No hay continuidad en aquello que vertebró la España postfranquista y en este artículo nos centramos en el epicentro geográfico del tema.
Aquí y allá se suceden voces que hablan de desconcentración del poder. El contexto de los acontecimientos podría ser este: apuesta por el derecho de autodeterminación llegando desde Catalunya y borrando de la ecuación el tira y afloja autonómico habitual. El sistema electoral, peor preparado para Puigdemonts que para Pujols (artífice destacado del R’78), colapsa en sus dinámicas parlamentarias y el ejercicio de poder se convierte en la capacidad de tejer conexiones entre imposibles. Ahí andamos, a vueltas con la cultura de coalición para recorrer terrenos a priori intransitables. Por lo menos tenemos naming.
Todas las líneas siguen abiertas. Los guardianes de la preservación de las cosas ocupando sus posiciones habituales, Madrid-Comunidad a la cabeza. Tenemos también el movimiento independentista en Catalunya que se exige defender posiciones soberanistas en términos urgentes -dirección política a rebufo esforzado de la ciudadanía.. suerte con eso- y, por último, a modo de síntesis, la voz en periferia dando forma a su propia receta contra el empacho institucional-central en tiempos de choques de placas y actividades sísmicas varias. Aquí volem viure entusiasmats.