El marketing adelanta a la tecnología.

Son muchas las disrupciones tecnológicas que hemos vivido en las últimas décadas. Disrupciones, tecnología.. conceptos que se han convertido ya en lugares comunes, que es donde habita el marketing. El caso es que asistimos últimamente a la enunciación a bombo y platillo de nuevos usos y desarrollos antes incluso de que estos estén definidos.

Internet apareció en nuestras vidas de repente, sin avisar. Era un invento jodidamente bueno y en cuanto estuvo listo se abrió paso sin necesidad de pirotecnia. Lo mismo pasó con la telefonía móvil y seguro que con cualquier otro ejemplo que queramos buscar. La campaña de comunicación era el lapso de tiempo que transcurría entre que la tecnología evolucionaba desde el elitismo al gran consumo a través de la reducción de costes, economías de escala y todo eso. En cuanto llegaba al gran mercado las marcas hacían sus anuncios en la tele para defender su posición y ya. Nos vendían el producto ya definido y empaquetado.

Pero con los siguientes pasos no acaba de pasar eso. Hablamos de metaversos y web3 antes de que estos sean una realidad. De hecho encendemos debates para identificar cual es su utilidad, incluso. Es como si la tecnología estuviese generando espacios por encima de nuestras posibilidades, llevándonos a una situación de: «genial, y con esto que hemos inventado, qué hacemos?»

Lo cierto es que lo entiendo y yo mismo participo de esa movida. Blockchain habla grandilocuentemente de ideas que tienen que ver con la descentralización y tiene un rollo anarco-libertario que, conceptualmente, mola.. aunque si lo piensas detenidamente hay derivadas a considerar. Pero llevarlo al plano de lo objetivo, por lo menos a niveles relevantes (no en nichos concretos donde la utilidad ya está identificada), no suele resultar sencillo y abundan las incógnitas y los qué será.

Es verdad que el metaverso generará nuevas formas de consumo y la creación de activos específicos que ya vemos asomar en esos metaversos incipientes de los gamers. Lo que pasa que no sabemos ni como será ese salto que anuncia Zuckerberg ni qué papel jugará en nuestras vidas. ¿Preferiremos comprar un NFT para decorar nuestro espacio en el metaverso o un poster para el salón? Skin o sudadera?

Rubén Ortiz

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