Asistimos desde hace unas semanas a la reivindicación de un nuevo coleccionismo que busca la representación de la abstracción digital de las ideas ya sin soporte físico de por medio. Analicemos la diferencia: Un vinilo firmado de los Beatles puede contener de manera simbólica una parte de la historia cultural contemporánea de la misma manera que lo puede hacer un tweet. La diferencia está en que el disco de los Beatles tiene una forma física que el tweet no tiene. El vinilo es único y no clonable, no podemos clonar la arruga de su funda o la muesca en su track 2, mientras que el archivo que contiene el tweet lo podemos copiar sin límite ni diferencias respecto al original.
La aparición de los ficheros digitales en formato NFT vienen a anular esta limitación del mundo digital incorporando la idea de coleccionismo elevando el archivo original como bien único susceptible de valor a definir por el mercado. Lo hace a través de la certificación digital del archivo primero e inicial origen de la estela de bits que pueda producir a lo largo y ancho de la red.
Hay bastantes derivadas de esta moda. Implica por un lado el desanclaje físico del concepto de colección, pero también la reivindicación de que internet no es solo representación de las ideas, eternamente copiables y compartibles, sino que también hay lugar para la generación de valor en forma de activo contable a través de los archivos fuente que las sustentan; archivo que en su día sirvió de base para dar forma a la idea y que en realidad solo tiene el valor intrínseco que le quiera dar alguien que esté dispuesto a pagar por la marca distintiva que le aporta un certificado digital.
Y de la descripción a los hechos: con los NFTs podemos desempolvar retóricas y conceptos de mercado como la asignación de valor económico a la obra mediante el concepto de propiedad (simbólicamente) exclusiva; nuevos bienes digitales que abren el juego de las apuestas del valor futuro y las expectativas como fuente de rendimientos. O simplemente el barajado oportuno de manifestaciones tecnológicas y argumentos que no pasarán el examen del tiempo.